Todo queda en casa


Comparto y me sumo a esta entrada del blog de Liniers: "La velocidad de las cosas y los trenes", porque es lo más parecido a un cielo compartido. Humildemente, digo.

Homenaje al regreso de las polaroids


Roma
Esa plaza, una fuente
y el tiempo detenido.

Una sombra azulada,
una torpe tristeza,
cien mil besos robados.

**

La extraña sensación de estar filmando
una mala película que nunca va a estrenarse.

**

Felicidad
pirotecnia de escándalo,
resaca apocalíptica,
canción que en otra vida
te cantara.

**

Deseo que este paisaje nevado me quede bonito, *
es decir, como antiguo,
como una rubia novia en su misterio,
como un niño dormido a media tarde,
como sólo el olvido después de mucho tiempo.

*Título robado a Robert Walser.

Querido Liniers

Viajando


Estamos en tiempo de intensos viajes y trabajo. Es extraño cruzar un mapa conocido y sentirse extranjero y lejano. Saberse otra persona después de cierto tiempo de haberse trasplantado. Los encuentros nos dejan con la ventana abierta hacia un pasado que no nos pertenece pero del que somos ya el único testigo, la voz enrarecida de su corta memoria.

Las conversaciones giran, se abren y se retuercen sobre las diferencias. Las del día a día, pero también las otras: la vida misma, su precio, su desgaste y los modos de hacer y estar en todo como mejor se pueda.

Preguntas de ida y vuelta: ¿Cuál es vuestro método de trabajo? ¿Vivís del teatro o tenéis que dedicaros también a otras cosas? ¿Cómo hacen allá para sacar adelante las producciones? ¿Cuáles son las prioridades a la hora de encarar un nuevo proyecto? ¿De qué quieres hablar? ¿Cuál es tu historia?

Saber que se ha crecido, pero que aún nos falta. Querer seguir soñando un poco cada día.

Saludos para este y aquel lado del charco.

Rilke

"Usted mira hacia fuera, y eso es sobre todo lo que no debería hacer ahora. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle a usted, nadie. Sólo hay un medio. Adéntrese en sí mismo. Investigue usted el motivo que le impulsa a escribir; averigüe si extiende sus raíces hasta lo más profundo de su corazón, compruebe si se moriría por fuerza si no le fuera permitido escribir. Y sobre todo, esto: preguntése a sí mismo en la hora más silenciosa de la noche: ¿debo escribir? Excave usted en sí mismo en busca de una respuesta profunda. Y si ésta resulta ser afirmativa, si tiene usted que salir al encuentro de esta seria pregunta con un fuerte y sencillo "Debo", entonces construya usted su vida conforme a esta necesidad; su vida debe ser, aun en su hora más indiferente e insignificante, señal y testimonio de ese impulso. Después acérquese a la naturaleza. Entonces intente decir, como si fuera el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. (...) Si su vida cotidiana le parece a usted pobre, no le eche la culpa a ella; acúsese a sí mismo, dígase que no es usted suficientemente poeta para convocar a sus riquezas; pues para quien es creador no existe la pobreza ni lugar alguno pobre o indiferente.(...)

Tal vez resulte cierto que está usted llamado a ser artista. Entonces cargue con su propio destino y lleve su peso y su grandeza sin preguntar nunca por el premio que podría llegar de fuera. Pues el creador debe ser un mundo para sí mismo y encontrar todo en sí mismo y en la naturaleza, a la que se ha incorporado".

R. Maria Rilke, Cartas a un joven poeta, trad. J. Munárriz, Hiperión, Madrid, 2007. (2004).

Estar lejos y en marcha

siempre hacia alguna parte,
a ratos muy callada,
pensando en los regresos,
en el eterno bucle,
en el paisaje exacto
donde hace tanto tiempo
fuimos otro.