Cuenta atrás


Antes, en otro tiempo que ahora parece muy lejano, cada 31 de diciembre, en las últimas horas de la tarde, escribía en una hoja un resumen caótico y simbólico de lo que había sido el año. Por un lado anotaba eventos "del mundo" que recordaba como significativos y por el otro pequeños y grandes acontecimientos de mis días. Apenas los que se destacaban en mi memoria en ese momento. Guardé los papeles durante años hasta que un día los rompí y abandoné la costumbre. No obstante, la cuenta atrás de los últimos días y las últimas horas del año nunca ha dejado de provocarme un insistente hormigueo, una extraña emoción ahogada que trato de disimular como puedo. Es tiempo de hacer repaso mirando hacia adelante y de recordar a todos los que no están cerca.

Desde acá, me permito desearos a todos los que accidentalmente o con conciencia llegáis a este rincón, un nuevo año lleno de proyectos y esperanzas. Os deseo una breve pero sincera lista de buenas intenciones y mucha suerte en la búsqueda de lo que os haga felices.

Ojalá que este año tan rotundo que se nos viene encima nos traiga el impulso renovado de aquel público que acudía al teatro con tomates y huevos podridos en el bolso o, al menos, el valor de abuchear y levantarnos de la cómoda butaca cuando nos molesten. (Por favor, trasladen la imagen a museos, galerías, cines y demás espacios con pretensiones culturales).

Que nos dejen ser felices.

Made in India


HIPERBREVE: DESDE EL OTRO LADO.

En la misma avenida de Nueva Delhi mientras el sol se pone:
Un diplomático gira su coche plateado, ajeno al giro, al somnoliento conductor, a la calle (su olor y sus ruidos); lleva las gafas de sol acomodadas en el principio de la frente y relee un informe que era urgente tres horas antes y ahora ya es historia; un niño sin peinar se le acerca a pedir pero se queda mirando a otro niño del otro lado de la calle y se le olvida a lo que iba, se le olvida el diplomático, que ya se había bajado las gafas a los ojos para evitar cualquier contacto visual con él. El otro niño de la calle es torpe, pide sin mirar, sin pensar, sin pedir. Hay que decírselo al tío; con los nuevos no se puede ser blando. Sus devaneos nos fastidian a todos, piensa el niño. El semáforo se abre, ha perdido la ocasión, pero hay muchas más.
Una adolescente hindú se dispone a cruzar la calle, ya lleva tres intentos; se une a otros dos peatones para hacer frente a las motos rezagadas que no terminan de creerse que se acabó su turno. Le sudan las manos. Los otros dos hombres son Sijs; el mayor lleva el turbante del pelo reforzado con una banda de algodón que se ata de una patilla a la otra; el joven lleva el pelo recogido bajo una gorra negra de deportes. La joven se tranquiliza, creo; ya no está sola, no tiene prisa, se moverá cuando perciba que los Sijs lo hacen; mientras tanto seguirá buscando esa canción en el MP3. Los Sijs intentan parar a las motos agitando la palma de las manos hacia el suelo. Los hombres conducen temerariamente; las mujeres, si llevan sari, se sientan de lado y no usan casco. Me acerco para cruzar la ancha avenida con su ayuda. La joven me mira; sin quitarse los cascos y gritando un poco me pregunta: ¿País?/ España / ¿España- México? / - No, España- Francia. - Entonces me coloca en el oído uno de su auriculares, desde el que oigo “dame la gasoliiina, me gusta la gasoliiina, a ella le gusta la gasoliiina.” Me pregunta lo que significa, mientras me tira del codo, cruzándome de lado.

Silvia Pascual, colaboradora omnisciente.

Juanjo Sáez


Juanjo Saéz, el autor de El arte conversaciones imaginarias con mi madre, se ha puesto de moda, para su alegría y quizá a su pesar. No tiene mucho mérito hablar de él ahora pero aprovechando la llegada de su libro a Argentina (ed. Común) y los muchos regalos absurdos que acarreamos en la inercia de estas fechas, sugerimos que le déis una hojeadita. Seguro que encontráis algo que os hace sonreír y justifica la compra.

Incordios reiterados

Entre este y aquel lado del charco, concretamente entre España y Argentina, reaparece una y otra vez una canción entonada con distintas melodías pero letra casi idéntica, esa charla tan cíclica y viciosa como eterna, sobre el devenir de los creadores, las ventajas y desventajas de las subvenciones que marchitan el arte anticipadamente, las ventajas y desventajas de mal vivir a costa de "otra cosa" pero poder mantener como objetivo íntimo y final las inquietudes creativas de uno sea en el rubro que sea...

Unos y otros nos damos cabezazos contra el mismo muro. ¿Hay que pasarlas putas para hacer algo digno? ¿Si lo que hago es un trabajo cultural y el Estado apoya y necesita a la cultura por qué no llego a fin de mes con lo que hago? Porque hablamos de eso, de lograr vivir haciendo lo que nos gusta, no pretendemos hacernos ricos. Esa es otra. Otra realidad y otro camino.

(Ah, que vos estás en ese, que das vueltas por estos barrios esperando que suene la flauta, ya. Bueno, que te den, no hablo por vos, no me interesas, me molestas).

No hay consuelo para todos ni respuesta digna. Recomendamos la experiencia del viaje, el contacto con los profesionales, los estudiantes, los advenedizos, los que pasaban y se quedaron, los que la pegaron, los que consiguieron hacerse un nombre y ahora viven del cuento, los que luchan por el prestigio del rechazo sólo para felicitarse por ser un genio incomprendido, los funcionarios del arte, sus traficantes, sus putas y sus chulos. Los hay acá, allá y en todos lados.

Hay que viajar y comparar, por más odioso y triste que sea el recurso. Sólo así uno puede volver a elegir su camino puteando a conciencia, jodido y radiante.

Ahora que el año pesa como una tonelada

y todo es cuenta atrás
y no hay retorno
ni ganas de volver
ni más narices...

mis mejores deseos
a diestros y siniestros:
que no nos falte el pan
ni se caliente el vino.

feliz bla bla bla bla

Recomendación

Hay gente terriblemente trabajadora que ya está pensando en lo que se viene después de las fiestas y desasosiegos. Para los más inquietos e impacientes con su agenda, acá va una buena pista para seguir buscándose y creciendo, una nueva propuesta de seminario de investigación de Román Podolsky:

Palabras planas, palabras plenas.
"Destinado a actores con experiencia profesional que quieren
escribir lo que actúan y actuar lo que escriben".

Encontraréis más información en su blog: www.romanpodolsky.blogspot.com