Cuando

las palabras no sirven, ni suman, ni construyen, ni nos hacen más claros, más lindos, más amados.
Cuando los días pasan como río revuelto y es cosa de la luna que se llore a mansalva.
Cuando la ciudad arde como Roma cualquiera y te da por jugar con más cerillas.
Cuando el amor es cosa de aviones siempre en fuga y nunca se consuma.
Cuando quieres y no, buscas y no, sueñas y nada.
Cuando preguntas lluvia y cae granizo.
Cuando quisieras ser tan diferente, tan otra que atendiera a tus razones.
Cuando entendés del todo el imposible intacto. La belleza.
Cuando alguien se convierte en la razón exacta, en el sueño de siempre, en el hilo relato de tus días.
Cuando sabés que sí pero no importa. Porque entre sí y el no, no hay diferencia.
Cuando no hay un segundo de paz en todo el día y escuchás a deshora el eco de su risa.
Entonces.  


m.trigo.