Los santos varones




El placer de encadenar la lectura de varios libros de un mismo autor.
Terminamos el año conociendo y presentando a Luciano Lutereau.

Acá varios motivos para regalarse la lectura de Los santos varones.*

**





Un carácter irritable era un lujo que yo no podía permitirme.

**

Suele ocurrir que las mujeres puedan desarrollar su admiración por un hombre sin el menor rastro de conflicto entre dos opciones. Una mujer puede amar a su marido y a un cantante francés al mismo tiempo. Sólo los hombres padecen como un problema el vínculo decisivo entre sus esposas y sus amantes. (...) Una mujer puede tener varios pares de zapatos y sentir la necesidad de comprar un par nuevo, porque es diferente a los anteriores. Y luego usar las mismas zapatillas todos los días.

**

Elegir ciertas profesiones es como formular un decreto anticipado de tu inutilidad, a pesar de los estudios soberbios con que algunos especialistas - y éstas son realmente las personas que no sirven para nada - pretenden demostrar que todos somos perfectos y que llevamos dentro de cada uno una estrella, o un don diferencial que nos habilitaría a hacer cosas que nadie más puede hacer, quehaceres con los que seríamos únicos y hermosos.

**

"No tenés que tenerle miedo a la oscuridad, porque Dios siempre te va a estar mirando". Y entonces sentí un horror profundo frente a la mera idea de que la oscuridad pudiese revelar un perfil atemorizante, como si un espacio emancipado fuera restringido a la condición de propiedad vigilada. A partir de ese momento comencé a temerle a las palabras de mi madre. Luego a las palabras, simplemente.


* Los santos varones, Factotum ed. Bs. As., 2011.

últimas polaroids

(notas de la residencia de verano del madrinazgo Kusmuk)


2012
nos hizo tan posibles
que ahora estamos acá
apuntalando el breve terremoto,
esos doce segundos terminales
donde seremos otros.

(todavía)

seremos la tormenta inesperada,
un pedazo de pan con mantequilla,
el jazmín perfumando la escalera del tiempo
y algunas altas olas, muy frías, a lo lejos.
seremos desde ahora un buen recuerdo
sin una foto o prisa por guardarse.

estaremos en breve descorchando
la excusa necesaria,
puliendo la mirada del amado
como quien pasa y canta o silba. o nada.

y pronto no sabremos explicarnos
nuestras torpes corduras,
ni mordernos la lengua o los olvidos,
y estaremos de nuevo
repasando las cuentas que no salen,
usaremos un nombre por costumbre
y alguien sonreirá
cuando otro diga che, no sé qué quiero
y el día nos comience una vez más.

m.trigo

pasa, sapito

poco y nada entendiste.
no te buscaba a vos,
quería un cuento.
tan poco principescas
sus cuestiones
en esa tarde azul
toda de lluvia.

pasa, sapito.

ella no te besó porque te amara,
fue por sacarte el frío
y por ser tonta
o quizá sólo buena,
pobre nena.
nada sabía ella
del más antiguo hechizo.

pasa, sapito.

no llores porque estés
de nuevo solo.
no hay cuento sin maldito
happy end.

m.trigo

Así la espera

Raros ratos. Silencio. Y el aire tan de paso
sobre todas las cosas imprecisas.
Del todo innecesarias a su vez.
Lo saben.
Quizá por eso callan. Y no esperan.
O lo hacen de otra forma.

No así, no como yo.

No se espera arañando las paredes
o mirando horizontes a punto de borrarse.
Ni se espera en andenes
por antigua que sea la costumbre.
No se espera tampoco contando cicatrices,
picaduras, restos de tatuaje
de nombre abandonado.

Sobre todo,
no se espera inventando
al filósofo inmune a tu palabra,
porque llegará el día
donde tampoco vos
sabrás qué hacer con su sonrisa a mano,
su brevedad certera,
sus ganas de ser otro y estar lejos
o de quedarse acá,
en medio del silencio de la tarde
y hacer como si nada
mientras el aire borra
cada duda.

Humanidad versus globalización, by Boccanera

(...) "Alguna vez el término humanidad designó una comunidad planetaria, una sociedad plural. Era una palabra abarcadora de la complejidad del ser, su sentir, su lucha diaria, su inventiva y su devenir histórico. Nombrarla era sentir el latido de la especie y vislumbrar las entrañas de aquello que percibimos como futuro; una palabra ubicada más allá de la abstracción que supone la mención del cosmos y lejos también de denominaciones interesadas como civilización y progreso, sospechosamente de la mano del colonizador.

Ahora, que el objeto ha reemplazado al sujeto, decimos globalización, como si ese término ocupara el espacio de la palabra humanidad, que parece haber extraviado sus rasgos esenciales, su naturaleza. A una humanidad sin lo humano, entonces, le correspondería una mundialización sin mundo; miseria y alineación en el modelo de desarrollo impuesto por el capital financiero que, además, resulta ecológicamente insostenible.

La globalización devastadora que en todas partes se siente en su casa, rebaja esa impronta de humanidad en sucesivos ajustes estructurales que empobrecen mucho más allá del salario; porque afectan la historia, la creatividad, la autoestima, la memoria, la dignidad, la alegría, la conciencia, la posibilidad del mañana. La alternativa a ese modelo involutivo es reconfigurar la democracia a la medida del hombre. Para ello es imprescindible restaurar el sentido común, ver con los ojos de la conciencia; discernir entre el "abarcar" de la globalización y el "conectar" de la solidaridad. Podría decirse que un rediseño de la sociedad en tanto seres que procuran un bien común, es posible desde el acto mínimo de distinguir aquello que vale la pena, econtrar un sentido allá donde sólo se percibe utilidad. Valer la pena, también remite a merecer. Para merecer una sociedad diferente, es necesario mantener la mirada crítica hacia lo establecido, avivar el debate, habilitar lazos sociales, contruir redes alternativas resistiendo el pensamiento único y las formas de discriminación, disputar espacios y llenarlos de contenido. En palabras de Scavino, el compromiso ético pasa, además, por sostener el propio deseo. Todo ello resulta sumamente arduo cuando desde los centros de Poder se procura un ciudadano descartable, confundido entre el deseo y la tentación, impedido de reconocer sus necesidades y de desplegar sus potencialidades".

Jorge Boccanera.

Art. "Solidaridad y memoria: una idea de reprocidad en siete miradas breves", publicado en la revista Dulce Equis Negra, n° 2, octubre 2005, Bs. As. (pp. 74-79).

Juramento

Jesús murió por los pecados de alguien
pero no por los míos
revuelta en una olla de ladrones
un comodín en la manga
espeso corazón de piedra
mis pecados son míos
grabo en mi palma
una dulce X negra
Adán no me embrujó
abrazo a Eva
y asumo toda responsabilidad
por cada bolsillo que he robado
vil y hábil
cada canción de Johnny Ace
con la que me he divertido
mucho antes de que la iglesia
lo diera por bueno y limpio
Así pues, Cristo
te digo adiós
echándote esta noche
yo misma puede encenderme la luz
y la oscuridad también está bien
te colgaron por mi hermano
pero conmigo no te pases
tu muerte fue por los pecados de alguien
pero no por los míos

Patti Smith

de Un fuego de origen desconocido.

cabreo sin motivo

a veces, como la oruga o como la más tonta de las niñas, me cabreo porque no llueve justo donde quiero. o por la estupidez de los mapas y los otros, y también, y quizá sobre todo, por la fatiga imputual de los aviones que nunca me aterrizan sobre vos.
a veces me cabreo aunque sea domingo y haga sol sólo por el raro placer de mirarme al espejo y no tener idea. no entender dónde empieza la mirada de arce o el silencio de monja a dejar marcas. no saber maquillar como si nada la sonrisa imperfecta. (tan poco monalisa desterrada).

a veces me cabreo como si fueras vos o la cocina sin lavar lo que molesta. y no logro explicarlo. y nada de disculpas por mi cara de orto o de mapache uraño. ni lo intentes.

a veces me cabreo porque es mucho más fácil.

y punto.  


m.trigo

Esta botella al mar

que a ratos todos somos, no sólo no se cansa, tampoco se extravía o estalla en mil pedazos.

Resiste. Todavía.

Espera poco y nada. Apenas otra ola. Esa fuerza extranjera donde baila. Ni tan siquiera avanza. Sólo sigue. Sin preguntarse quién la pusó acá, sin poder ni querer leer su contenido. (Otro misterio).
Más ser en plenitud que ocupación constante y tan cualquiera.

Esta botella al mar anoche llegó a vos. Orilla de un quizá donde todo comienza.

Espera bajo el sol.
No sabe nada.

Quizá si le preguntan responda que desea ser voz de tu verano.
Por supuesto no sabe lo que dice.
Pero quiere.


(a L., por ahí, quizá también acá).

Saer

(...) "si él hubiera sabido que lo que se dice debe tener un mínimo de coincidencia con lo que se hace, porque de otra manera cada palabra se convierte en un instrumento destinado a sonar y que no suena, en un oído ensordecido perpetuamente, en una cosa parecida a tener el impermeable en la tintorería un día de lluvia; si hubiera sabido además y al fin de cuentas que cada uno en sí lleva la culpa de lo que le pasa y que achacar a los de afuera es una cosa fea y hasta de bajo sentimiento, y que si bien nadie con ocupación permanente busca el perjuicio de los demás, procurando el provecho propio debe sacrificar los provechos ajenos, y que cuando existe pugna de necesidades va a salir gananciosa la que esté protegida por más fe; (...) si hubiera sabido que cada cosa admite una cosa contraria que invierte sus propiedades de lo que resulta que estando en un sitio a tiro no se puede estar en un sitio a salvo; y si, por fin, hubiera sabido que lo que se levantó de igual modo se desmorona y que lo que parece perfecto es sólo perfecto en relación a su crecimiento y no lo es respecto de su decadencia, y que cuando la decadencia de una cosa comienza a crecer y a crecer entonces se ahoga y destruye su antigua perfección.

Juan José Saer, "Un caso de ignorancia".
En la zona, Seix Barral, Buenos Aires, 2003. (1960)

Pánico

Lo que sigue son unos fragmentos de Escribir en Canadá. Una biografía de Guadalupe Muro, de Luciano Lutereau, editado por Pánico el pánico. 

Busquen títulos de la editorial Pánico. Se harán grandes regalos. 




www.panicoelpanico.com.ar








Buenos Aires

24 de septiembre

Anoche en un bar me preguntaron: "¿Y de qué trata tu último libro'". Dije "mi último y único libro es de poesía". Y vaya a saber por qué razón misteriosa al decirlo me sonrojé como una quinceañera, se me pusieron los cachetes colorados, ese calor que no sentía hace tanto tiempo. Así que me tapé la cara con la mano en que tenía el vaso, cerré los ojos y disfruté el instante que duró mi vergüenza, sintiéndome muy hermosa. 

**

Diario aéreo 
(Somewhere over the rainbow)

s/f (ni hora)

ESTADOS UNIDOS: quiero decirte lo feliz que me hace que exista todo el resto del mundo, todo el resto del mundo con sus casas viejas y sus imperfecciones, con sus ropas viejas, usadas, heredadas, con su esfuerzo cotidiano, sus pequeñas tazas de café negro, sus paredes descascaradas, su cumbia, sus zapateros de barrio, su desorden y sorpresa. 

**

Poética: 

Hace poco se me ocurría que un buen poema debería funcionar como un argumento en el que cada verso es una premisa que va convenciendo al lector; que éste va aceptando como "verdadera". Creo que cuando esto pasa, quien lee se deja arrastrar placenteramente a un imaginario en el cual se encuentra, de alguna manera, obligado a aceptar todo el poema como una conclusión imposible de refutar o ser escrita de otra manera. 

Contra la abulia veraniega



Viendo que el mundo sigue, habrá que aprovecharlo.


SEMINARIO INTENSIVO DE CREATIVIDAD 

del 15 al 31 de enero
martes y jueves de 19 a 22h


Pruebas y prácticas irrefutables de que el arte nos rodea.

Para los que trabajan preguntándose cómo y no para qué.


***


AHORA, ESCRIBO (7 citas por toda la ciudad)

Citas literarias y mucha, pero mucha, tinta suelta.

Porque a escribir se aprende escribiendo.

(máx. 8 personas)


Por: macarena trigo *
 
Informes: macatrigo@gmail.com
 
 
 
 
* m.trigo: actriz, directora, poeta y responsable de los contenidos de este blog.
Lic. en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Historia del Arte y Comunicación Audiovisual.

nqm#2

Llegó, salió, apareció, volvió, se escribió, se inspiró, es decir, se pintó el ojo, se puso linda para las fotos y ahora sólo te espera a vos.

Entrále nomás.

http://issuu.com/nadiequieremorir/docs/nqm__2/17

Botón de muestra: fragmento del artículo "La edición independiente como género literario", de Luciano Lutereau.

"Editar es siempre una respuesta al mercado. Lo que no quiere decir que no implique una satisfacción. No sólo porque dejar de responder es imposible, sino porque hay formas de dar lo que no se tiene. Eso es lo que llamamos amor. Además, sin lugar a dudas, es la única lógica del capitalismo la que realiza la edición independiente: con oferta creamos demanda; o mejor dicho, se invierte la demanda introduciendo lo que no había. Y esa nada misma busca que se le pague, para que su falta sea la causa de una nueva experiencia de lectura. En este punto habría que corregirse: no se trata de vender libros, porque el libro ya no es el soporte favorito de la literatura. El fetichismo de la mercancía está agotado en un paisaje más amplio de prácticas comunitarias que hicieron estallar la publicación por fuera de un formato privilegiado.

Ahora vivimos en otra parte. Lo contrario de la presencia no es la ausencia sino la distancia. El resto esá afuera".

Más o menos un millón de imposibles por minuto

No sé si esa es la cuenta más exacta porque cómo se mide el imposible y quién nos garantiza que en realidad lo sea. ¿Y está bien ir pensando que hay tanto sueño breve que nunca nos será?

Esa es una lectura. La otra bien puede ver en cada azar lejano, en esa rara suerte de imposibles, un objetivo nuevo, un horizonte sano hacia el que caminar y ver si así, de a poco, el im- se va borrando.

Cada tanto sucede porque a veces descubres que el agua en que te ahogas apenas es un vaso. Y te lo bebes. Y al final el problema o el deseo era un poco de sed. Y se te pasa.

No es frecuente esta gracia. Pero pasa.

Entonces tomar nota. Y aprender a soñar de otra manera.
Diferente.
O más grande.

John Berger

Lectura inagotable: El tamaño de una bolsa, del siempre genial John Berger.

Acá un recordatorio, un sacudirse el polvo para seguir caminando:

(...) Todos los días, a lo largo y ancho del mundo, los medios de comunicación sustituyen la realidad por mentiras. No se trata en principio de mentiras políticas o idelológicas (esas vienen más tarde), sino de mentiras visuales, materiales, sobre aquello que compone en realidad la vida humana y la vida natural. Todas las mentiras convergen en una colosal falsedad: la suposición de que la vida misma es un artículo de consumo y que aquellos que pueden comprarla, son, por definición, los que la merecen. La mayoría de nosotros sabemos que es falso, pero muy poco de lo que se nos muestra confirma nuestra resistencia.

**

Lo que nos recuerda la pintura de El Bosco - si se puede decir que las profecías recuerdan - es que el primer paso en la construcción de un mundo alternativo ha de ser rechazar la imagen del mundo que nos han impuesto y todas las falsas promesas empleadas por doquier para justificar e idealizar la necesidad, criminal e insaciable, de vender. Es vital que encontremos otro espacio.
En primer lugar, tenemos que encontrar un horizonte. Y para eso hemos de volver a tener esperanza, en contra de lo que el nuevo orden pretende y perpetra.
La esperanza, sin embargo, es un acto de fe, y la fe para sostenerse precisa de acciones concretas. Por ejemplo, la acción de aproximarse, de calcular la distancia y caminar hacia el otro. Esto conduciría a una colaboración que se opone a la discontinuidad. Resistir no significa sólo negarse a aceptar la absurda imagen del mundo que se nos ofrece, sino también denunciarla. Y cuando el infierno es denunciado desde dentro, deja de ser el infierno.

Días así no abundan

Días donde se siente del todo necesario
que alguien lleve el apunte de azares puntuales.
Donde no hay ni un poquito
de distancia o de tiempo desmigado.
Donde todo sos vos
y locas circunstancias imposibles.
Donde ayer y mañana la misma exacta cosa.
Capicúa.
Donde pensar, querer, sentir y ser
conjugan parecido.
Donde pasea y canta
el niño rescatado de tu olvido.
Donde el silencio logra ser lenguaje.
Donde no pides más. Y hasta te sobra.

m.trigo

No entiendo

El universo. Eso de la expansión.

el big bang de leyenda,
kaboom impredecible y tan probable.
Estrellas y distancias y agujeros
sin nombre.
La cruda economía. Cómo mata.
Qué pez se come a quién.
Por qué los dejan.
No darles de comer. Cómo sería.
Tiburones de acuario. Raro miedo.

Los mapas de colores y fronteras.
Los bordes de papel tan importantes.
La excusa geográfica.
Los muros berlinescos
en todas las ciudades.

El dios de los altares y blasfemias.
Sus infinitos rostros y rituales.
Sus niños infelices, su locura.
La divina injusticia practicada
como dogma constante. Para qué.

El amor como fuente de sentido
si sólo implica a dos desmemoriados.
Decir bebo los vientos, beso el piso,
querer atrapar agua entre las manos
y luego ir a llorar. Y no aprender.

Otras cosas tampoco.

Cómo se quita el miedo,
a dónde hay que mudarse,
cuánto dura crecer,
por qué nos duele,
de qué nos sirve el ego,
qué mierda es ser feliz
y a quién puede importarle
nada de esto.

m.trigo

Consejos de Borges *

"Adolfo Bioy Casares, en un número especial de la revista francesa L'Herne, cuenta que, hace treinta años, Borges, él mismo y Silvina Ocampo proyectaron escribir a seis manos un relato ambientado en Francia y cuyo protagonista hubiera sido un joven escritor de provincias. El relato nunca fue escrito, pero de aquel esbozo ha quedado algo que pertenece al propio Borges: una irónica lista de dieciséis consejos acerca de lo que un escritor no debe poner nunca en sus libros. Ahí va ese curioso inédito borgiano.

En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.
2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.
3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.
4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.
6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.
7. Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.
8. La enumeración caótica.

9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.
10. El antropomorfismo.
11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.
12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.

13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.
14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.
15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:
16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio".

* Fragmento del artículo "Así escribo mis cuentos", por J.L. Borges, publicado en la revista Quimera 103-104, octubre 1991, reeditado en octubre de 2001. (Quimera 207-208).



Flashback al estreno de La naranja mecánica

Febrero de 1972. Anthony Burgess ve la película de Kubrick sobre su novela y escribe esto que hoy leemos:

"(...) Tengo una observación final que hacer y ésta no les va a interesar a aquellos que les guste pensar en la naranja de Kubrick más que en la de Burgess. El lenguaje tanto de la película como del libro (llamado nadsat, el sufijo “adolescente” ruso, como en pyatnadsat, que significa “quince”) no es mera decoración ni es una indicación siniestra del poder subliminal que el superestado comunista pueda tener sobre los jóvenes. Quiso convertir a La naranja mecánica en, entre otras cosas, un manual de lavado de cerebros. Uno lee el libro o ve la película y al final debería encontrarse en posesión de un vocabulario ruso mínimo –sin esfuerzo, con sorpresa–. Así funciona el lavado de cerebros. Elegí palabras rusas porque se mezclan mejor con el inglés que las francesas o alemanas (porque el alemán es una especie de inglés no demasiado exótico). Pero la lección de La naranja no tiene nada que ver con la ideología o las técnicas represivas de la Rusia soviética: está preocupada con lo que puede pasarnos a cualquiera de nosotros en Occidente si no mantenemos nuestra guardia alta. Si La naranja, como 1984, toma el lugar de una de las advertencias literarias –o cinematográficas– en contra de la debilidad, el pensamiento poco riguroso y la exagerada confianza en el Estado, entonces tendrá algún valor. Por mi parte, el libro no me gusta tanto como otros que escribí: lo he mantenido, hasta hace poco, en una jarra cerrada –mermelada, preservada en un estante antes que una naranja en un plato–. Lo que me gustaría es ver una película de otra de mis novelas, todas las cuales son singularmente no agresivas, pero temo que eso es pedir demasiado. Parece que debo ir por la vida como la fuente y el origen de una gran película y como el hombre que debe insistir, contra todos los que piensan lo contrario, que es la criatura viva menos violenta. Como Stanley Kubrick".

Nota completa: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/subnotas/4881-607-2012-12-16.html

Pizca de Foucault

"Mientras que lo fabuloso no puede funcionar más que en la indecisión entre lo verdadero y lo falso, la literatura se instaura en una decisión de no verdad: se ofrece explícitamente como artificio, pero comprometiéndose a producir efectos de verdad que son como tales perceptibles. La importancia que en la época clásica se ha concedido a lo natural y a la imitación constituye sin duda una de las primeras formas de formular este funcionamiento "de verdad" de la literatura. La ficción ha reemplazado desde entonces lo fabuloso; la novela se liberó de lo fantástico y no se desarrollará más que liberándose totalmente de sus ataduras. La literatura forma parte, por tanto, de este gran sistema de coacción que en Occidente ha obligado a lo cotidiano a pasar por el orden del discurso, pero la literatura ocupa un lugar especial: consagrada a buscar lo cotidiano más allá de sí misma, a traspasar los límites, a descubrir de forma brutal o insidiosa los secretos, a desplazar las reglas y los códigos, a hacer decir lo inconfesable, tendrá por tanto que colocarse ella misma fuera de la ley, o al menos hacer recaer sobre ella la carga del escándalo, de la transgresión, o de la revuelta.
Más que cualquier otra forma de lenguaje la literatura sigue siendo el discurso de lo "infame", a ella le corresponde decir lo indecible, lo peor, lo más secreto, lo más intolerable, lo desvergonzado. La fascinación que ejercen entre sí desde hace años el psicoanálisis y la literatura es significativa, pero es preciso no olvidar que esta posición singular de la literatura no es más que el efecto de un dispositivo de poder determinado que atraviesa en Occidente la economía de los discursos y las estrategias de lo verdadero".

M. Foucault.

La vida de los hombres infames.

Amante versus amado

"... el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permitásenos añadir que este amante del que estamos hablando no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra.
Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma. Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. (...) Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor.
Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón, pues el amante está siempre queriendo desnudar a su amado. El amante fuerza la relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor".

C. McCullers.

La balada del café triste, en el recomendadísimo recopilatorio de su obra, El aliento del cielo, Seix Barral, Barcelona, 2007.

Master class de W. Herzog

Clase impartida por Herzog en el último festival de cine 4+1. Imperdible.

Gracias a Camilo Vila por recordárnoslo.


acá y ahora

no entiendo demasiado. me pasa muy seguido. me pierdo en los problemas. me enreda el enunciado matemático de una rara existencia donde todo son idas y venidas sobre un mapa tan falso como esquivo. sucede que estos días la vida es como un cuento improvisado donde el tiempo no avanza y los trenes se atrasan y nos llueve despacio y el aire se enrarece sin que nadie mencione los motivos.

acá y ahora es distinto. diferente a los mundos conocidos. espejo dado vuelta donde escribir un nombre como hechizo. decirlo siete veces en voz baja. esperar y esperar el imposible. extraño cuando el mundo termina siendo un nombre recordado después de mucho tiempo sin palabra adecuada que llevarse a la boca.

acá y ahora sucede poco y nada. tormenta de palomas y mentiras. esperar a que amaine la lluvia consentida confiando en que el viento despeje algunas dudas o nos borre y nos barra nuevamente.

el tiempo de esperarte no entretiene. pero tampoco cansa. quizá porque ahora mismo no se entiende el mañana. nadie ve desde acá qué cosa sea.

Leer en voz alta by Caicedo.

"Lo que más me gusta, más que subir loma o saltar tapia, es leer en voz alta. Es una opresión blanca en el corazón. Un partirse en dos total: preocupación angustiosa por la opinión que se están haciendo los oyentes de aquel que al leer se está exponiendo. De allí, desconcentración paulatina de la lectura. Mi yo se está quemando en aquellos que no veo, pues tengo los ojos fijos y abarcando sólo los caracteres impresos. Se me hace, entonces, que el que está hablando es sólo un cascarón, una conciencia desconocida. Pero viene, repentino, el momento en que sabes complacidos a los que escuchas con la intensa satisfacción nerviosa que me produce el tacto, y dura lo que una descripción corta: ante una porción de diálogo me pregunto si no habrá que inconveniente en adaptar una voz de personaje para cada uno de los hablantes".

Andrés Caicedo.
El cuento de mi vida, Verticales de Bolsillo, Bogotá, 2007.

Autoayuda

Títulos posibles. ¿Alguno va escribiendo?


* Sobrevivir a uno mismo. 103 maneras de freezar tu ego.
* ¿Querés ser artista? Test para invalidar tus absurdas prentensiones.
* 1001 motivos para echar a correr.
* Por qué la vida no es lo que esperabas pero no es tu culpa.
* Cómo ser recordado: autobiografía para principiantes.
* Manual para vivir del aire y sus alrededores.
* 365 excusas para no hacer lo que deseas.
* Tu pareja. Todo lo que no encontrarás en ella.
* Terapias alternativas. Cómo explicárselas a tus amigos para que no te internen.
* Vicios. Prácticas avanzadas.
* Cómo prestar atención y que se note.
* Por qué enamorarse de alguien a quien detestas. El mito de la incompatibilidad de caracteres.
* El mundo no se acabó. Cómo reinsertarse en sociedad cuando las profecías (también) nos traicionan.
* Amigos. Cómo explicar el concepto a los hijos del facebook.
* El silencio dramático. Interpretando la falta de respuesta.
* Última temporada. Guía para enfrentar el duelo tras el fin de tu serie favorita.
* Dejáte de joder. Cómo empezar.
* Vocación. Prueba para superarla. Incluye ejercicios prácticos y guía de soluciones al final.
* Quién merece qué según ellos. Enteráte por fin de qué parte del pastel te toca.
* Manual de emergencia para estados paradójicos. vol. I: Ni yo mismo me entiendo.

No seré

Se admiten versiones musicales.

**

No, no seré
tu princesa prometida,
no sére
tu niña consentida,
ni seré
la que aguante a tus amigas o a tu ex
no seré,
lo que quiera tu mamá cuando me ve.

No, no seré
la que diga que te cuides si te vas,
ni quien banque tus crisis de ansiedad.
No seré
la que espera sentada en un café
ni seré
la que rece por verte aparecer.

No seré
el sentido de tu vida,
ni seré
la que cure tus heridas,
no seré
tu excusa o tu mentira,
tu fin o tu alegría,
no seré.

No, no seré
la madre de tus hijos,
ni seré
la que quiera llegar a fin de mes,
no seré
la que llene tu sonrisa cada vez
la que entienda tu silencio o tu desdén,
no, no seré.

Homo ultravilento, by Fresán

"Y ahora hace frío y Rodríguez, leyendo sobre la mortal heladera refrigerada, se pregunta si él también tendrá una parte roja en su cerebro y si en cualquier momento se pondrá en marcha. No con la frialdad calculadora del “héroe” de la serie Breaking Bad (su favorita) sino con la furia de un Hulk que está verde y al que no se deja salir. Razones para estallar no le faltan, botones para presionar que activen los engranajes abundan, motivos para desatar un tsunami sobran. Porque, aquí y ahora, lo imposible se hace certeza en cualquier esquina de noticiero donde acechan –y su efecto es acumulativo– todas esas voces más que dignas de ser reducidas a pedazos. Algunas al azar... Rajoy explicando que “la realidad” (y para Rajoy la realidad es casi un villano de la Marvel Comics, algo parecido a Galactus) es la razón detrás del incumplimiento de otra de sus promesas y no, no se van a actualizar las pensiones. El juez y la policía intentando explicar la puesta en libertad del mega-mafioso Gao Ping cortesía de un tecnicismo legal que a alguien se le pasó por alto. La plana mayor y vieja Guardia del PSOE cobijándose de su invierno privado con un ejercicio retro en el que Felipe González aparece, siempre, como el espíritu de navidades pasadas tan pero tan feliz de conocerse primero y de que lo reconozcan después dictaminando que “el PSOE ha perdido la vocación de mayoría” entre aplausos automáticos y sin que nadie se atreva a explicarle que lo que ha perdido y sigue perdiendo el PSOE son votantes que lo aguanten y soporten. La buena nueva de que se otorgará residencia automática a todo aquel extranjero que se compre uno de esos tantos inmuebles pagando de 160.000 euros para arriba por alguna de las muchas viviendas desocupadas (algo me dice que muchos amigos de Gao Ping están interesados en el asunto). Los delirios del papa Benedicto XVI (ahora resulta que los reyes magos eran andaluces y el chiste fácil es “Claro, si trabajan una vez al año”). Las discusiones a los gritos en las tertulias televisivas sobre las recién publicadas memorias de Aznar donde reaparece su célebre cuaderno azul y se analiza cómo decidió que Rajoy sería su marioneta/continuadora, y momento formidable: el entonces presidente de gobierno llamando al Rey desde un avión con problemas mecánicos para avisarle que, “si nos ocurría algo” buscaran entre los restos su cuadernito azul con el nombre de su sucesor".

Nota completa: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-209631-2012-12-11.html

Dudas sobre la distancia

¿Cuántos milímetros constituyen la distancia adecuada?
¿Cuántos mapas hacen falta para que dos vidas se encuentren?
¿Si un vuelo se demora el territorio retrocede?
Cuando un tren nos deja en la puerta de la infancia, ¿qué atajo toma?
Si al verte la multitud desaparece, ¿por qué habitamos mundos diferentes?
¿Cuál es la distancia más corta entre dos sueños?
La suma de todas las palabras empleadas en un día para llegar a vos, ¿cuánto mide?
¿Cuál es la distancia mínima para un desencuentro?
Si al pensarte estás conmigo, ¿cómo hacés para estar en todas partes?
¿Cuántos pasos días besos miedos nos separan?
¿El abismo entre lo que se hace y lo que se desea cuántas veces se salta?
¿Cuántas esquinas dobla el presente para convertirse en recuerdo?
Cuando me olvides ¿seguiré a tu lado?

¿Cómo se llama la distancia exacta que hay entre la persona que fui y la que soy?
¿Y cómo se calcula?

m.trigo


Cartas a mi querido espectador


Carta/respuesta al espectáculo Cartas a mi querido espectador de Fabián Gandini presentado ayer dentro del 1° Festival M -Zero en el teatro El Extranjero.

**

Querido Fabián,

ayer recibí tus cartas. Gracias. Como bien decís, una carta es un intento de aproximación. Uno de mis intentos favoritos. Por eso recibir anoche todas esas cartas juntas fue uno de esos raros regalos para los que la palabra "gracias" queda chiquita, pobre.

La carta número siete tuvo un raro efecto en la noche. Vi como se alejaba. El tiempo se detuvo o se amplió. Era uno de tus objetivos. Conseguir que las palabras me obligaran no sólo a reflexionar sobre el imposible ahora, sino a focalizar sobre los múltiples planos azarosos y sutiles que construyen eso que a ratos llamamos realidad y, a veces, cuando estamos más inspirados, vida.

La vida en el escenario se oculta bajo infinitos artificios. Muchos de los cuales tenemos tan mecanizados que obviamos. De ambos lados. Intérpretes y espectadores. Tus cartas me obligaron a detenerme en la importancia de lo mínimo, del silencio, el sonido, la voz. Vos no lo sabés, pero a veces deseo convertirme en voz en off de la vida de alguien. No la mía. Algún otro. Tu carta desde la cocina me recordó esa idea. Cuando se escribe a solas y en la noche para ordenar el mundo y se desea que el otro, el destinatario final e ideal de esa carta, pudiera estar ahí compartiendo esa mesa de cocina y ese breve paréntesis silencioso. Sabemos que si estuviera con nosotros en ese momento no habría carta. Ahí también hay dos opciones posibles.

Quisiera conservar para siempre todas las versiones de tu carta número cuatro. Me hizo reír y me obligó a cruzar la puerta que me permitiría llegar a esa mesa de cocina desde la que me escribiste después. Hasta entonces, lo sabés, desconfiaba un poco de todo ese despliegue de papeles. Por inercia, obviamente. Demasiado silencio. Demasiada quietud. ¿Cuándo empieza a bailar todo este asunto?, me preguntaba. Impaciente, sí. Entonces sacaste el as de la carta número cuatro y me explicaste infinidad de cosas con muy pocas palabras. Me relajé. Acepté el juego. Me sentí una pieza necesaria. No imprescindible. Pero precisa.

Mi mundo no danza tanto como quisiera. Pero está lleno de palabras. A veces demasiadas. Palabras que forman frases con las que darle sentido a mi relato, a mi propia voz en off. En el fondo, todos buscamos eso: llenarnos de sentido. Con lo que se hace. O dice. O baila. O.

Y el sentido mayúsculo, la madre de todos los sentidos, se da cuando alguien ahí afuera nos entiende sin preguntas, se suma a nuestra idea, se sabe de repente menos solo, se reconoce en nosotros y nos quiere por un rato. Decís que mandaste tus cartas con cierta antelación, que quizá no era el momento porque la suma de todo esto dentro de unos meses ofrecerá un resultado "más cerrado, más armado y más seguro". Puede ser. Pero acá y ahora, en este mediodía de domingo con sol, desde esta mesa de madera en la que te escribo tratando de responder con una sola carta a tus cuatro meses de escritura, sabiendo de antemano que es imposible, pero amparándome en la confianza que depositaste en mí anoche, necesito que sepas que sí, que "algo de ellos se deja ver" y que "abordar lo precario para descubrir la potencia de la imagen" es un buen camino. La imagen como metáfora infinita.

Quiero que sepas que tu percepción del tiempo arranca más de una carcajada. Mirás al tiempo con la filosofía literal de la infancia. Ese modo de conocimiento intuitivo y espontáneo que luego perdemos, pero cuya lógica rotunda siempre es acertada. Por eso, puedo afirmar que vi cómo la carta siete se alejaba. Un poco triste incluso, sabiendo que su momento de gloria había terminado. Y puedo afirmar que los momentos en los que vos eras ella, y ella era yo, me hicieron sentir extrañamente querida y recordada. Posible en múltiples lugares de los que nada sé.

La voz que sugería un simulacro de aplauso en la posdata era ya la de un amigo que esperaba mi respuesta en algún lugar. Esta es mi respuesta.

De nuevo, gracias,

macarena trigo.

**

Cartas a mi querido espectador
Creación e interpretación: Lucia Disalvo y Fabián Gandini.
Idea y dirección: Fabían Gandini.

FESTIVAL MOVMIENTO ZERO
del 7 al 9 diciembre
Teatro El Extranjero, Valentín Gómez 3328

Ahora que el viento sopla

y nos hace posibles y despeina certezas y nos barre el cansancio, parece un buen momento para llenar la boca con palabras espejo, de esas casi en desuso. Vocalizar clarito, el impacto sonoro de un te quiero, o simplemente olvido, o ese misterio inmenso del ahora.

Se me ocurre también mirar el horizonte y hacer rodar despacio cada inquietud o miedo hacia ese fin del mundo mentiroso. Volvernos medievales. Dejar que allá termine el mapa conocido y que todo resbale hacia un averno clásico. Observar que sin lastre el pensamiento avanza renovado.

Ahora que el viento sopla probemos la quietud. Ser montaña o ser piedra esperando otra lluvia.
Dejarse estar y ser.

Ahora.

Life in a Day

El mundo no terminará en unas semanas. Para decepción de unos y alegría de otros.
Lo que nos preguntamos es cómo hace para seguir.

Tropezamos con este documental que seguro muchos conocen. Un intenso zapping por la vida.

El 24 de julio de 2010 sucedió todo esto. Y una infinidad de cosas más... Pasaron más de dos años desde que esto fue grabado, sin embargo, palpita aún su inmediatez, su urgencia.

En algunas culturas el tiempo no se limita a avanzar. Se mantiene. Ayer y mañana son un poco lo mismo. La vida sigue. Aunque no entendamos cómo se las arregla para hacernos posibles.





Arde

La educación prohibida

Fuentes e influencias

"No sé quién dijo que los novelistas leemos las novelas de los otros sólo para averiguar cómo están escritas. Creo que es cierto. No nos conformamos con los secretos expuestos en el frente de la página sino que la volteamos al revés, para descifrar las costuras. De algún modo imposible de explicar desarmamos el libro en sus piezas esenciales y lo volvemos a armar cuando ya conocemos los misterios de su relojería personal. Esa tentativa es descorazonadora en los libros de Faulkner, porque éste no parecía tener un sistema orgánico para escribir sino que andaba a ciegas por su universo bíblico como un tropel de cabras sueltas en una cristalería. Cuando se logra desmontar una página suya, uno tiene la impresión de que le sobran resortes y tornillos y que será imposible devolverla otra vez a su estado original. Hemingway, en cambio, con menos inspiración, con menos pasión y menos locura, pero con un rigor lúcido, dejaba sus tornillos a la vista por el lado de fuera, como en los vagones de ferrocarril. Tal vez por eso Faulkner es un escritor que tuvo mucho que ver con mi alma, pero Hemingway es el que más ha tenido que ver con mi oficio".

G. García Márquez.
Leer más: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-8419-2012-12-03.html