Xavier Dolan

¿Y quién es ese chico entonces, cuál es la identidad que Campion ayudó a terminar de forjar? Xavier Dolan nació en Montreal (Québec) el 20 de marzo de 1989, hijo de una maestra canadiense y de un actor y cantante egipcio de nacimiento, Manuel Tadros, con quien siempre se mantuvo en contacto pero que se fue de la casa cuando el muchacho era aún muy chico. Razón por la cual Xavier se crió en un mundo de mujeres como los que predominan en sus películas. “Me criaron mi abuela, mi tía abuela, mis niñeras, todas damas, todas damas solteras. Ese soy yo, esa es la gente de la que quiero hablar, a la que quiero poner en mis películas para verla fracasar o triunfar. Me conecto con ellas más que con los hombres, que nacen privilegiados en cierta escala, mientras que las mujeres deben definirse ante los ojos de los hombres, deben luchar por sus derechos, especialmente en una sociedad que hace como que no hay tal lucha, que dice que las feministas son reaccionarias.” (...)
A los 19 empezó a dirigir, dice, porque lo que quería era actuar, pero “nadie me estaba contratando, así que me convertí en mi propio empleador”. A los 14, la gente había dejado de llamarlo y no había castings de ningún tipo. “Extrañaba la actuación. Y cuando escribí Yo maté a mi madre fue obvio para mí que nadie más podía hacer este personaje, no por una cuestión de talento interpretativo, sino porque ésta era mi vida. Y si le daba este guión a otro director, iba a querer contratar a algún chico irritantemente encantador, y me iban a evacuar para siempre del personaje.” Mientras grababa el doblaje de algún programa, un día se presentó con su primer guión en la mano, ante la actriz Anne Dorval, una suerte de pilar del teatro y la televisión de Québec y se lo ofreció en un tembloroso susurro para que lo considerara. Dorval lo leyó un poco conmovida por la timidez del adolescente, pero quedó impresionada y lo llamó varias semanas después para hacerle algunas sugerencias; para entonces él ya había descartado ese libreto inicial y tenía otro para proponerle, que es el que se terminaría transformando en Yo maté a mi madre, cuya producción financió con unos 150 mil dólares que había ahorrado de sus años como actor infantil, con Dorval como la progenitora titular y él mismo en plan semiautobiográfico. Poco después de que la película recibiera una ovación de pie de ocho minutos según las crónicas de Cannes, Dorval declaró que el chico que la había dirigido “tenía una cualidad especial, que no es exactamente seguridad en sí mismo, sino convicción y esperanza. Una inocencia que a menudo se ve aplastada en la mayoría de la gente, pero no en él”. (...)
A pesar de los premios y del consistente interés de los festivales en su obra, Dolan sigue filmando relativamente barato, haciendo cine independiente, ocupándose él mismo del vestuario y la edición y muchas otras tareas que la industria suele delegar en infinidad de profesionales. “No tengo un asistente personal, ni un publicista; no tengo dinero para eso. Yo mismo diseño el afiche, edito el trailer y hago el material de prensa; y no veo razón para que todas esas cosas no las haga la misma persona que tuvo la idea y la visión original. Veo las cosas de determinada manera y me encanta cuando salen tal cual las imaginés. Y por otro lado, hacer el vestuario yo mismo me da una enorme satisfacción: el vestuario es la primera línea del actor, así que tiene que ser precisa.