Dalmiro Zantleifer


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¿Cómo te definís profesionalmente? 

NSNC

¿Sabés por qué te dedicás a esto?

Desde siempre he sido un lector muy haragán y solo me llegaban los libros que tenían al menos un dibujo. Me podía pasar horas mirando el dibujo sin leer ni una palabra. Más tarde comprendí que había una relación...cómo decirlo...mágica, amorosa,juguetona, entre los dibujos y las palabras de los libros. Ahí me enamoré de la idea romántica de inventar imágenes para lo que está dicho en palabras.

¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación? 

El primer año en la Carrera de Diseño Gráfico (la cual abandoné al año siguiente) fue clave. Sobre todo la legendaria cátedra Longinotti de morfología (el que ha pasado por la carrera de diseño gráfico en la UBA sabe de lo que hablo), gracias a la cual entendí el valor en sí de las representaciones gráficas. El mundo gráfico como un lenguaje autónomo y complejo que, igual que los dibujos con las palabras, tiene un juego muy pícaro con el mundo a representar. Entendí que mis dibujos son manchas que a veces juegan a parecerse a algo pero no necesariamente. Un poco como la pipa de Magritte pero menos intelectualoide.

Cabe destacar que en ese gran año académico de mi vida me enfrenté a todas las materias casi sin usar computadora. Un poco porque me gustó el desafío, otro poco porque no tenía. Lo recomendaría como ejercicio para cualquier estudiante de diseño, ilustración y por qué no arquitectura, ingeniería y analista de sistemas. Tenemos toda la vida para usar la compu. Pero para el aprendizaje me parece vital poder prescindir de ella por lo menos el primer año. Así que muchachos: tinta china, papel, fotocopiadora... Criba de eratóstenes y ábaco.

¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?

Creo que nada. Todo lo útil está fuera de mi trabajo. A veces pienso que en otra vida voy a estudiar algo útil y lo que ahora es mi trabajo lo voy a tener como hobby. Igual seguro me voy a olvidar en el camino y me voy a volver a equivocar.

¿Y lo más hermoso?

Lo más hermoso es cuando alguien ve un dibujo mío y me dice que está buenísimo. Hay muchos dibujantes que dicen que se sienten plenos mientras están dibujando. Que lo más hermoso de ser dibujante es dibujar, que el dibujo los libera. Yo no. Para mí el momento de dibujar es un torbellino, una lucha violenta contra mis represiones, mis miedos, mi inseguridad. Transpiro mucho mientras estoy dibujando. Es un momento liberador, pero no sé si podría decir placentero. Para mí el placer está en la obra terminada y en los megusta de facebook. Sinceramente.

¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?

Hay dos tipos. Artistas cuya obra me parece genial pero que elijen métodos y herramientas que yo jamás elegiría. Liniers, Quino, Solano López, Isidro Ferrer, Diego Bianchi, Daniel Roldán, Clorindo Testa, Fellini, Frank Miller, Juan Pablo Zaramella, Miyasaki, Diego Parés, Ignacio Minaverry... En este momento se me viene esta sopa de gente. Te puedo llenar un terabyte de hombres y mujeres de todas las disciplinas.

Después están los que me desarman el cráneo y me llenan los intestinos de la envidia más insana: Cachimba, Rep, Osky, Los hermanos Feischer, El negro Crist, El viejo Breccia y toda su familia, Carlos Nine, Lucas Nine, Calvi... Tuve la suerte y el placer de ser su alumno.

¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación? 

Hay una disciplina muy necesaria para ejercer mi vocación que me resulta mucho más difícil que hacer un círculo a mano alzada y son las relaciones humanas. Una parte fundamental del trabajo del artista es venderse, conocer gente, entregar tarjetita, mostrar carpetas. Es algo que no me sale y no me sale. Conozco personas cuyo arte es el lobby. Yo no puedo. Me encantaría. Incluso - y ahí aparecen imperativos maternos indestructiblemente contraproducentes- muchas veces me encuentro pensando “el dibujo tiene que servir para acercarte a gente nueva, conocer gente interesante, compartir experiencias...” Sí, pero no.

¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto? 

Unos cuantos morlacos en papeles caros. Soy un fetichista del papel.

¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?



En la obra  Por eso las curitas. Hermoso proyecto. Ojalá vuelva pronto. Sería muy interesante traerla a Bolívar, acá, en provincia de Buenos Aires. 

¿Cuántos te esperan ahora?

Estoy trabajando con un poemario de Macarena Trigo.

¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha? 

No se me viene ninguno. Sí tengo muchos abandonos en mi haber. Por cansancio o creciente desinterés. (Este cuestionario me está llevando bastante). 

¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas? 

Hago diseño web. Por suerte no está en las antípodas de lo que amo. No cumplo un horario. No atiendo al público. No tengo un jefe al que odio. Pero no, no vivo de la ilustración. Supongo que, en parte, por lo que expliqué antes. 

¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente?

El teatro, el cine, la música. Soy consumidor asiduo de arte. He hecho teatro. Disfruté mucho aprendiendo clown. Hace mucho tocaba la guitarra. Ahora estoy aprendiendo candombe.

¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte? 

Ojalá recordara algo absurdo. He hecho muchas cosas que no me interesaban sólo porque me las ofrecieron. Qué se yo, por sentirme halagado, porque por ahí va estar bueno, quién te dice... No hay que hacer nada de lo que no estés totalmente convencido. Ni siquiera por plata. Salvo que sea mucha y te sirva para financiar cosas que sí te interesan.

Si de proyectos absurdos hablamos, ahora me estoy dedicando a la docencia. Un poco por insistencia de Nadia Soledad Marchione. Es un delirio, no sé cuán útiles son mis clases para mis alumnos, pero dar clase me ayuda a obligarme a ser más ordenado. Es muy gracioso cuando me descubro insistiendo en que hagan cosas que no hago. “Sean constantes”, “dibujen todo el tiempo”, “tengan siempre un cuaderno y un lápiz a mano”. Igual, de tanto insistir,  ya me terminé haciendo caso.

¿Hay algo que no volverías a hacer? 

No volvería a hacer nada gratis.

¿Qué estás leyendo? 

Moby Dick. Hay un capítulo de Two and a Half Men donde Alan Harper (personaje genial de un patetismo que hace que a uno le de vergüenza verse identificado) se pone a llorar delante de todos los libros que pudo haber leído y no leyó. Bueno, yo los estoy leyendo ahora. Además tengo intenciones de ilustrarlo para un concurso. También leí, la semana pasada, Varamo de César Aira. Me encantó. Lo sumo a mi lista de influencias. Y también a Hugo Pratt. Se me había olvidado.

¿Qué autores recomendás siempre?

Cortázar no puede faltar nunca. 

¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles? 

Nombré unos cuantos. Sigo: Orson Wells, Chaplin, Keaton, Jerry Lewis, Yupanki, el Tata Cedrón. Toda la vanguardia europea. Los Simpson, Kricfalusi, David Lynch (heredado de Nadia Marchione, mi mujer), Mario Levrero y Jorge Varlota, Copi... Siguen las influencias.


¡HERZOG! El ojo megalómano de Werner, su amor por lo sublime. Amo su visión del arte, sus películas, sus libros. Sus óperas no las vi pero deben ser gloriosas. Es equiparable a Dalí en su capacidad de transformar desde un actor, un cacho de piedra, un zapato, una hormiga, o lo que se le venga en gana, en monstruos alucinantes, casi rozando el sensacionalismo.

¡Ah! Hay unos músicos cubanos, Dúo  Karma. Los descubrimos buscando música para mi hija. Son increíbles. Hacen música para chicos pero los escucho mucho más que mi hija. Hacen sus propios videos en stop motion.  Es terrible que a uno le dicen música para chicos y en seguida piensa en canciones pedorras que son como droga para los chicos... A uno le dan ganas de arrancarse los tímpanos y tirarlos por la ventana. Nosotros crecimos con María Elena Walsh, que está bien y sí, ha sido una gran artista y su obra es imprescindible, pero es un poco melanco…

Ya que estamos, por si me lee algún padre, otros genios que hacen cosas para chicos que nos gustan a los grandes: Luis Pescetti, Magadalena Fleitas - tiene un jardín musical que se llama Risas de la tierra y suben videos a youtube -, Pim Pau, Vuelta de Canela, Canticuénticos. Me fui por las ramas pero esos, en este momento, para mí son artistas imprescindibles. 

¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?

Buena onda. Confianza. Ganas.

¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca? 

Me compro todos los meses la Fierro. Eso.

¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza? 

No hablo. Soy muy terco. 

¿Por qué vivís en Buenos Aires? 

Por qué ya no vivo en Buenos Aires. Se me volvió imposible. Me vine a 300km y no extraño para nada.

¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo? 

Supongo que haberme ido de Buenos Aires. Ojalá que para bien. Con mi familia somos bastante sedentarios, al menos hasta ahora. Antes pensaba que me encantaba viajar y que iba a ser un gran viajero. El tiempo me ha demostrado que no es así. Otro imperativo materno.

¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?

Un día antes de la fecha límite.

¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo? 

Sí, el caos. La locura. Trato de tener el menor control posible para que el cerebro no me juegue malas pasadas. Imagino que Francis Bacon debía trabajar un poco así. Sumámelo a la lista de influencias.

¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes? 

Publicar obra.

¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?

No. Miro para adelante. Mi obra está tirada a mi alrededor dando vueltas. Es como si yo estuviera en un lavarropas gigante rodeado por mi obra.

¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?

Aburrirme.

¿Qué hacés cuando no estás trabajando?  

Soy padre. Es uno de los proyectos más absurdos y placenteros en los que me he embarcado.

¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?

Sería ingeniero nuclear y en mis ratos libres miraría mucha tele.

Guionista director de películas terrestres auspiciadas y angeladas en el cielo *

a Miguel Yáñez


Un casting imprudente de performances que allá arriba se juegan la sombra y algún sueño. Allá arriba, se entiende, es justo entre nosotros, en sólido escenario disoluto donde nada (im)posible sea el modo. 

Un guión con escenas que revelen la inmensa ingeniería de estar vivo. 

Bendita nuestra matrix, sus infinitas píldoras, su tiempo siempre cuántico a la espera del timbre de sirena que despierte a los extras del mal sueño, del pésimo viaje en vagones marchitos fugando hacia futuros mentirosos.

Escenarios por fin universales donde un mar sin orillas nos devuelva el sentido como supo también darnos vida, leyendas y amores de verano. Un cielo Truman Show tachonado de lunas Méliès que nos corten el ojo de la vaca sagrada como enseñó Buñuel. 

En medio de ese baile los malditos. Más lúcidos que nunca y despeinados. Sin sonrisa de anuncio, con hambre y agujeros en todos los bolsillos por donde sople el aire, el aliento de todo lo divino que auspicia una existencia sin subsidios. 

Y la luz, toda luz. La luz que somos. La inmensa proyección de todos los enigmas de esfinges antiquísimas ajenas al sabor de una respuesta. 

Todo eso dirigimos expectantes. Pilotamos a ciegas el vuelo de los días esperando quién sabe. Bandadas de promesas, arcángeles acaso disfrazados de nuevos superhéroes que destierren el miedo del infame planeta de los simios, este valle de lágrimas tan bien patrocinado. 

m.trigo

* Título afanado a los consejos para la escritura de J. Kerouac.

Desordena

el adentro y el afuera
como si solo uno
exacta misma cosa
dada vuelta
en espejo cualquiera
o en el fondo del lago
o del mar
sin orillas.

Desordena
el concierto y el espanto
porque tan solo así
será posible
el resto
el comienzo esperado
inconcebible ahora
desde ahí,
desde ese mapa chico
manchado por tus manos
y tus miedos.

Desordena
en tormentas y en ayuno
en noches amenaza
y tardes extrañadas
de sí mismas
en sueños y nostalgias
otra vez.

Marchito de antemano
nace el hoy
y este ahora.

Desordena
a conciencia.

Crea el caos.

m.trigo

Prueba y error

No creo que sea posible expresar en palabras la fascinación que implica el proceso de ensayo de una obra. Cito a Ure, uno de los pocos lúcidos amantes del fenómeno que logró plasmar por escrito algo sobre el tema: "lo que para cualquier persona sería una madeja de delirios fragmentados que caprichosamente quieren enredarse con la realidad, para un actor es la materia prima de su trabajo, la estrofa que rellenará burdamente pero que luego mostrará sus formas con autonomía", afirma en Sacate la careta. 

Únicamente los que experimentan el disfrute del ensayo entenderán que no hay exageración al afirmar que muchas veces ese placer supera con creces el de las funciones. Por supuesto, llegar a hacer funciones es el objetivo pero cuánto queda en el camino, cuánto material único e irrecuperable, cuántos hallazgos personales, intraducibles, cuántos momentos de pánico absoluto superados por la terquedad amorosa del grupo de trabajo. La obra, el resultado sintético que exponemos al mundo, es apenas un recorte azaroso de todo eso. Podríamos pasarnos la vida ensayando o asistiendo a ensayos ajenos. Ese gran privilegio no se practica tanto como debiera. Cuanto más y mejor aprenderíamos si observáramos seguido el extenuante proceso de ensayos de quienes admiramos. No sólo accederíamos a la fertilidad de esas potencias, también asimilaríamos en el cuerpo, en la batalla, que la sencillez es una de las más arduas conquistas y que cada nuevo riesgo que se toma en el escenario no es el resultado de un azar caprichoso o un talento malcriado, sino la suma de infinitas causalidades que hicieron que ese director (y no otro), esos actores (y no otros) se hayan encontrado (aquí y ahora) para unirse en el delirante objetivo de contarnos una historia que a ellos (y en principio solo a ellos) les importa tanto como su propia vida. Pongan todas las comillas que quieran si las necesitan. Yo prefiero tragarme esa píldora enterita y confiar en que el orden de esos factores sí altera el producto. 

En estas y otras muchas cosas estoy pensando desde la noche del jueves. Asistí ese día a una función especial de Prueba y error, la nueva obra de Juan Pablo Gómez y la compañía Un Hueco (Patricio Aramburu, Nahuel Cano y Alejandro Hener), a quienes se suman en esta ocasión Anabella Bacigalupo y una jovencísima Luna Etchegaray que dará mucho que hablar. Tras y con ellos, un gran equipo de asistentes y técnicos. 

¿Por qué fue una función especial? Porque asistimos a la primera conjunción de todos los elementos de la obra. Y era mucho, muchísimo, lo que se probaba. La gran sala de Timbre 4 - familiarmente conocida como México para distinguirla de su hermana pequeña sobre la avenida Boedo - se convirtió durante hora y media en un voraz laboratorio escénico, una suerte de clase magistral donde todos los entresijos del teatro se desplegaron para guiar nuestra percepción en un constante ir y venir entre el fondo y la forma. Algo así como: "pasen, pasen y vean, tenemos esto para contarles pero no se lo vamos a contar nosotros, se lo van a contar ellos, nuestros personajes pero atención, para que el relato avance, ustedes van a tener que seguirnos, jugar, construir, elegir. Decidan dónde mirar. Ahora. Y ahora. Y ahora. ¿Eligieron? ¿Pudieron? Sepan que mientras miraban por allá, el mago hizo que algo cambiara de lugar. Sucedió lo imposible en el espacio y en el tiempo". Algo así.

Todo, y en ese todo hay mucho, parecía a punto de convertirse en otra cosa en cualquier momento. 

Personajes capaces de hacernos reír se tornan patéticos en un instante y al siguiente resultan peligrosos. Somos bombas de tiempo y es difícil saber quién o qué nos detonará. No seamos ingenuos. El amor no alcanza. Ni los hijos. Ni la vocación. O quizá sí. Quizá hoy sí y con eso sea suficiente. 

Prueba y error no habla de nada de esto. Lo muestra. Lo revela. Disecciona los elementos compositivos del arte escénico ofreciendo un repertorio tan amplio de posibles análisis que esperamos que se convierta en uno de esos trabajos que el boca en boca recomiende con generosidad y alegría. Compartimos la primera función de una obra a la que iremos muchas veces porque apenas comenzamos a verla. 

No nos gusta resumir argumentos. Garantizamos que su dramaturgia está llena de aciertos, humor y lucidez. Entre los agradecimientos del programa están los nombres de Mauricio Kartun, Walter Jakob y Matías Feldman entre otros. (Dios los cría...) La dirección y el trabajo actoral merecen capítulo aparte. Será para la próxima. Lo que agradecemos hoy, una vez más, es ser testigos de que el escenario debe ser, sobre todo, un campo de juego. Quien sabe divertirse habilita una creatividad que nos desafía exigiéndonos mucho más de lo que somos capaces de concebir, recordándonos que todo puede reinventarse. Eso en mi casa se llama inspirar al prójimo y es muy difícil. 

Gracias. 
Volveremos por más. 

Prueba y error

Actúan: Patricio Aramburu, Anabella Bacigalupo, Nahuel Cano, Luna Etchegaray, Alejandro Hener.
Participación: Verónica Pellaccini.
Vestuario: Paola Delgado.
Diseño de espacio: Cartonero Gondry.
Diseño de luces: Matías Sendón.
Realización escenográfica: Leonardo Ruzzante.
Realización De Herrería: Ernesto Sotera.
Música original: Santiago Torricelli.
Casting y diseño gráfico: María Laura Berch.
Asistencia general: Manon Lila Cotte, Gastón Exequiel Sánchez.
Asistencia de dirección: Anabella Bacigalupo, Jennifer Permuy
Producción: Cartonero Gondry, Paloma Lipovetzky.
Colaboración artística: Lucía Di Salvo.
Colaboración coreográfica: Celia Argüello Rena.
Coaching actoral: Marcela Padvalskis.
Dramaturgia y dirección: Juan Pablo Gómez.


Timbre 4
México 3554
Jueves 21h 

Florencia Cermesoni





Psicóloga/artista/artesana




¿Cómo te definís profesionalmente? 
Soy una psicóloga/artista/artesana en permanente formación y transformación. Me gusta pensarme como una partera que acompaña a las personas en el proceso de parir-se. Nunca fui muy ortodoxa, siempre intenté darle una forma y una impronta personal a mi trabajo y a mi identidad profesional. Cuando salí de la facultad era chica y por un tiempo intenté ¨amoldarme¨a lo que se suponía era una psicóloga pero por suerte me duró poco.
Me considero ¨artesana¨porque mucho de lo que hago tiene, creo esa impronta de lo hecho ¨a mano¨. Cada producto es único/ imperfecto/ irrepetible ( para mi también).
¿Sabés por qué te dedicás a esto? 
Hoy sé que me apasiona la tarea de acompañar y de ir encontrando formas cada vez más simples y amorosas de hacerlo. Me apasiona el contacto con el mundo interno propio y de los otros, y ser testigo del despliegue. Cuando empecé la carrera a las 18 años no tenía una idea clara de por qué, ni de a qué me iba a dedicar. Siempre hubo en mi una inquietud de ¨asistir¨ que después se fue reformulando como un acompañar. La vocación fue tomando forma y enriqueciéndose con los años, y con las distintas experiencias de trabajo y de vida. Y sigue en ese proceso de transformación que hace que no me aburra nunca.
¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación? 
El estudio del psicoanálisis del self, la psicoterapia personal, la literatura de ficción, y también mucha de la que se llama literatura de crecimiento personal, de autosuperación y espiritual - hay mucho y muy bueno - , la escritura, la fotografía, el cine, el teatro, el focusing, la danza y una espiritualidad siempre presente y siempre transformándose.
¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo? 
Una de las cosas más importantes que aprendí es que los procesos son de cada persona, y yo solo acompaño. Aprendí que no puedo obligar a nadie a crecer. Aunque a veces cuántas, ¡ganas dan de sacudir!
Aprendí que puedo prestar recursos pero la otra persona también los tiene y está bueno facilitar que los descubra. Aprendí que no soy indispensable y que está buenísimo que así sea. Y una de las cosas también importantísimas que aprendí con el trabajo y la formación es a descubrir mis propios recursos para acompañarme y sostenerme.
¿Y lo más hermoso? 
Lo más hermoso es esto de descubrir, casi tocar, ser testigo, de ese manantial interno inagotable, fuente de sostén, amor y creatividad.
¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?
La lectura y muchas formas del arte, (entre ellas el cine y la música). También la soledad, el silencio, el contacto con la naturaleza. Todas las experiencias son fuente e influencia si puedo poner a funcionar mi capacidad de establecer relaciones, y usar la información y el impacto de cada cosa que leo, escucho, veo, vivo, de manera única, mía, creativa.
¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación? 
Me duele cuando siento que no hago las cosas bien, cuando a pesar de mis mejores intenciones las personas se van sin haber podido hacer ese descubrimiento fundamental.
¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto?
No creo haber sacrificado. Sí creo que elegí algunas cosas y a otras renuncié. Me gusta mucho lo que hago pero el proyecto de formar una familia y criar a mis hijos con presencia hizo que renunciara a algunas formas del trabajo que también me gustan en las que quizás pueda volver a incursionar en un futuro no muy lejano. Hablo del trabajo acompañando personas en el final de la vida en ámbitos hospitalarios.
¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado? 
No sabría bien como contestar esta pregunta. ¡No puedo considerar proyectos a los pacientes! ¡Ellos son su propio proyecto!Además de los pacientes trabajé en el armado y puesta en marcha de dos talleres grupales de desarrollo personal para mujeres, que sostuve todo el año, y en un taller con formato de viaje de fin de semana.
¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse? 
El viaje se canceló a último momento por un problema de salud de una de las personas involucradas en el armado. Me dio pena porque estaba recién salidito del horno y lo que me pasa con esas cosas es que cuando se enfrían ya no tienen el mismo sabor ni textura, así que al momento de relanzarlo voy a tener que empezar de cero a cocinarlo.
¿Cuántos te esperan ahora?
Un taller de desarrollo personal anual para mujeres que ya está rodando, y un taller para mujeres de un barrio marginal en el que el eje posiblemente será la literatura como vía regia de acceso al mundo personal. Los pacientes, por supuesto. Y un par de talleres más, uno para docentes, que quizás tomen forma en los próximos meses.
¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?
Un taller para un grupo de mujeres que duró cinco años.
¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo?
Lo recuerdo como una experiencia lindísima de intimidad y de crecimiento. Como un campo donde fui libre de crear y proponer, donde todo o casi todo lo que propuse fue recibido siempre con avidez y aprovechado para crecer.  En cinco años de trabajar en profundidad pasaron muchas cosas, como en la vida y en todos los vínculos. Momentos muy amorosos y momentos de conflicto. También ¨nos¨ pasó la muerte de una de las integrantes del grupo con toda la enorme tristeza que eso trajo.Todo lo fuimos atravesando cada vez con la conciencia más despierta y acompañándonos, con lo cual, hasta lo enojoso, y lo tremendamente triste nos ha servido para crecer.
¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas? 
Hoy no vivo de lo que amo porque no trabajo tantas horas como para poder hacerlo. Tengo la suerte de tener otra actividad que ayuda a pagar las cuentas que es estar casada con un marido que también trabaja. Entre los dos pagamos las cuentas. Los dos trabajamos y los dos hacemos otras cosas que nos gustan además de trabajar.
¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente? 
Con la lectura, la escritura, la música, el cine, el teatro, la fotografía, el collage. Con el arte que por ahí no llego a tener mucha relación es con la pintura. No es lo que más me atrae, soy bastante ignorante del tema.
¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte? 
Creo que varias cosas, soy bastante lanzada y cuando se me ocurre una idea, si estoy motivada, voy para adelante. Siempre han sido oportunidades para aprender y han abierto puertas a mundos nuevos.
¿Hay algo que no volverías a hacer?
No volvería a trabajar en internación psiquiátrica. Lo hice de muy chica en un hospital público y lo pasé mal. Sentía miedo, en una escala en la que no me resultó ni cómodo ni operativo para trabajar. Hoy conozco y respeto más mis límites.
¿Qué estás leyendo? 
Siempre estoy leyendo un par de cosas a la vez. Algo de ficción y algo relacionado con el trabajo o la formación. Mi mesa de luz es literalmente una biblioteca que le pedí a mi marido me construyera hace unos cuantos años. En este momento estoy leyendo Runaway de Alice Munro, Sánate a ti mismo y sana tu vida de Prado Flores, y cada tanto estoy mechando con alguna poesía de Everthing is waiting for you de David Whyte, que lo conseguí hace poquito. Leo también articulos en blogs en la compu.
¿Qué autores recomendás siempre? 
Creo que no tengo autores que recomiendo siempre. Depende del momento, para qué y para quién. Leo bastante y variado. Las cosas van quedando como en cajones semi abiertos, a mano para cuando las necesito. Tengo épocas que estoy enganchada con algún autor y entonces ¨acude¨a mí con más frecuencia al momento de recomendar.
¿Qué películas volvés a ver una y otra vez? 
No soy una conocedora del cine culto. En general, no me gusta volver a ver las películas. Prefiero ver alguna que todavía no vi. En algún momento, cuando teníamos tele en el cuarto ( allá lejos y hace tiempo), cada vez que aparecía Love Actually la volvía a ver, desde donde fuera que la enganchara. Cada historia de amor de esa película me conmovia. ¡Y tuve que ver  Jason Bourne una cantidad de veces también dado que comparto la cama con un fanático de la saga!
Las peliculas que vuelvo a ver son quizás aquellas que uso para trabajar en los talleres. Up, Julie and Julia, Mi encuentro conmigo, La elegancia del Erizo, La vida de los otros y alguna más que ahora no me acuerdo.
¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles? 
Los escritores.
¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar? 
En general en la coordinación de los talleres, trabajo sola. Me es fácil integrarme en grupos de formación, tengo grupos de amigas/pares psicólogas con las que nos juntamos a supervisar, pero no me es fácil trabajar con otro en el diseño, armado y puesta en marcha de los talleres. Me gusta mucho hacerlo sola, me gusta llevar adelante mis ideas y me da trabajo tener que coordinar con otro. Es un aprendizaje pendiente. De hecho tengo en carpeta un posible taller que vamos a diseñar en conjunto con una querida amiga cantante y profesora de canto. Es un desafío que sé que me va a gustar intentar porque tenemos mucha sintonía.
¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca? 
A ninguno en particular.
¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza? 
Hay una persona que supervisa mi trabajo clínico hace más de diez años, es una psicóloga/sabia, y tengo una amiga que me ayuda a pensar cuando estoy con alguna inquietud en relación a los talleres. Mi marido también es alguien en quien confío para que me de una mirada desde afuera, en relación a los talleres, que casi siempre es sensata y sabia.
¿Pedís subsidios para tus proyectos? 
No.
¿Por qué? 
Por la escala en la que trabajo, no los he necesitado.
¿Por qué vivís en Buenos Aires? 
Vivo a 40 km de Buenos Aires y aunque me gusta ir cada tanto al centro, soy feliz de vivir en una casa con jardín desde donde veo el cielo y el sol. Nací en Buenos Aires, mis afectos más cercanos están acá, al igual que los de mi marido, y hoy privilegiamos esa cercanía. Queremos nuestro lugar, nos gusta trabajar y vivir acá, y hacer nuestro aporte como mejor podemos a que sea cada día un lugar mejor para vivir.
¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo?
Sí, el primer viaje de mujeres que diseñé y me animé a coordinar. Fue un viaje ¨interior¨ para mujeres, en el 2009. Me llevé 15 mujeres a una estancia en la Patagonia sur. Fue una experiencia increíble de conexión y crecimiento para ellas y para mí.
¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?
No sabría describirlo bien Es una sensación interna como de fuerte intuición de que hay algo gestándose... Como cuando una mujer ¨sabe¨que está embarazada.Y empiezan a venir todo el tiempo ideas en relación a una idea.
¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo?
Sí. Generalmente voy leyendo y mirando cosas todo el tiempo. Anoto cuando me parece que algo puede servirme como recurso para el diseño de algún taller. Presto mucha atención a lo que llamo ¨los signos de los tiempos¨. No tengo una agenda de temas para todo el año si no que voy viendo con qué me voy encontrando, con qué voy resonando a cada paso, y a partir de ahí van saliendo los hilos de cada encuentro.
Unos días antes de cada encuentro hago una sentada más larga, con la compu, la música, los libros, y hago el diseño. Siempre a mano con biromes de colores, tachoneando, con flechitas que salen para un lado y para el otro. Después paso en limpio cuando siento que ya está. Lo último es juntar los materiales que necesito para cada actividad, y salir al ruedo. No soy la reina de la prolijidad pero yo me entiendo.
¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?
Uf, cantidad de cosas en las que en algún momento me gustaría incursionar. Todos los años exploro algo nuevo. Pendientes que se me ocurren: hacer la escuela del relato de Ana María Bovo, hacer un taller de improvisación teatral, hacer una formación en algo que tenga que ver con la danza como herramienta personal, hacer un curso de fotografía, hacer un viaje por la Patagonia en auto con tiempo para recorrer cada caminito que me vaya pintando recorrer, quedándome en lugares donde nunca me quedé, y podría seguir...
¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?
Me resulta muy grande y un poco acartonada la palabra trayectoria para mi profesión. Si sé que he ido creciendo y hoy no soy la misma psicóloga que hace unos cuántos años. Tengo más claridad y seguridad en los recursos de los que dispongo para acompañar. Hoy entiendo que no a todos les puede servir mi forma de trabajar, y no me ¨des-formo¨ para servirle a todo el mundo. No soy ¨famosa¨pero en mi pequeño mundo soy bastante respetada por lo que hago. Y eso se apoya en una historia de ¨venir haciendo¨con cierta coherencia.
¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?
En lo profesional, la verdad es que no tengo cosas que me preocupen.
¿Qué hacés cuando no estás trabajando?
Estoy mucho en casa. Comparto tiempo con mi marido y mis cuatro hijos. Leo, escucho música, estoy en el jardín, camino, escribo, saco fotos, cocino, tiendo la ropa, ¡fantaseo con cambiar las cortinas rotosas de mi casa y nunca llego! Me encuentro cada tanto con amigas queridas, pero en general soy bastante solitaria. Cuando puedo voy al cine, al teatro.
¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?
Creo que sería partera, paisajista, escritora y fotógrafa.



El procedimiento by Spregelburd

"El procedimiento existe siempre, y con relativa sensillez. En cualquier creación hay siempre un procedimiento. Lo difícil es nombrarlo.

Lo difícil es preguntar a un artista: "¿Cómo procede usted cuando hace su trabajo?".
Nombrar el procedimiento de trabajo sobre un material implicaría un conocimiento intuitivo de su forma final, y es casi siempre una utopía, sobre todo en lo que se refiere a su condición de "final".

Hablar de procedimientos se puede parecer mucho a escribir manuales sobre dramaturgia (en el caso que nos ocupa). Y como todos sabemos, éstos no tienen nada que ver con la escritura.
Pero sí sería posible mirar hacia atrás en algunos procesos creativos y tratar de explicar cómo fue el procedimiento. No para repetirlo (porque repetir una forma equivale a volver hacia lo mismo, en un punto) pero sí tal vez para comprender las falencias de un determinado camino y procurar evitarlas en el próximo".

Rafael Spregelburd

"Procedimientos", en Detrás de escena, ed. Excursiones. 

Juan Terranova






Juan Terranova

Escritor y crítico


Última novela: La piel

Otros títulos: El vampiro argentino, Pornopunk, Los amigos soviéticos, Mi nombre es Rufus, El pornógrafo





¿Cómo te definís profesionalmente? 

Un crítico y ensayista de los arrabales del mundo. 

¿Sabés por qué te dedicás a esto?

Por narcisismo, por pereza, por odio, por aburrimiento.

¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación? 

La lingüística, el psicoanálisis, la historia, la informática. 

¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?

A lidiar con la ansiedad. Oh, sí. 

¿Y lo más hermoso?

A escuchar y sorprenderme con las lecturas de mis amigos y colegas de la RevistaPaco.com

¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?

Cervantes, Montaigne, Terry Eagleton, Carlos Correas, Beatriz Sarlo, Mark Elliot Zuckerberg.

¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación? 

La espalda. 

¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto? 

La posibilidad de hacer mucho dinero. 

¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?

En mil. 

¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse?

No, no todos, solo algunos.  

¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?

Una novela titulada El vampiro argentino. Usualmente escribo mis novelas en tiempos razonables, pero esta fue larga y muy dura de escribir. Como diría Ellroy, demasiado tiempo solo, que también se puede leer como demasiado tiempo con uno mismo. 

¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo? 

Recuerdo el cansancio físico. Terminaba las sesiones de escritura y corrección agotado. Recuerdo la alegría de jugar a Wagner. 

¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas? 

Cuando uno empieza a vivir de algo deja de amarlo un poco. 

¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente?

La música. 

¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte? 

Abandonar mi prometedora carrera de estudiante de medicina. 

¿Hay algo que no volverías a hacer? 

Una novela larga como El vampiro argentino. Creo. Bueno, nunca se sabe.

¿Qué estás leyendo? 

Ahora mismo la excelente entrevista que Gonzalo Garcés le hizo a Michel Houellebecq.

¿Qué autores recomendás siempre?

Sebastián Robles, Hernán Vanoli, Carlos Godoy, Bob Chow, María Lobo. Y a los que escriben en RevistaPaco.com

¿Qué películas volvés a ver una y otra vez? 

Husbands de Cassavetes. 

¿Qué artistas -de cualquier ámbito- te resultan imprescindibles? 

Los pianistas que tocan la música para piano del siglo XX. Puedo prescindir hasta cierto punto de la música para piano del siglo XIX. Hasta cierto punto. Y no creo que pueda prescindir de Mozart. Pero el piano del siglo XX tiene que estar ahí siempre. Arrau, Brendel, Gavrilov, Richter. 

¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?

Paciencia. 

¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca? 

A Nicolás Mavrakis, a Pablo Gianera, a Flavio Lo Presti, a Maxi Crespi. Te estoy mirando, Maxi. 

¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza? 

A veces hablo con mi padre que murió en el 2006. Pienso: ¿cómo lo haría él? Sus consejos siempre me sirven. Dios lo bendiga. 

¿Pedís subsidios para tus proyectos? ¿A qué instituciones? 

No, nunca. Internet es mi madre institucional, gorda y cariñosa, pero siempre ocupada, que me toma sin preguntas cuando llego y me deja ir sin vueltas cuando me voy. Te amo, Internet. 

¿Por qué vivís en Buenos Aires? 

Me queda cómoda para escribir mis libros.

¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?

Me hubiera encantado ser oficial de marina o ingeniero aeronáutico. Pero creo que si ya no me dedicara a escribir o leer, lo cual no sé como sería, implicaría una d-tox muy fuerte, me pondría una negocio de venta de vinos. Un local a la calle, pequeño, marcas variadas, bodegas argentinas, y siempre tendría queso y frutos secos para recibir a mis amigos.