Guionista director de películas terrestres auspiciadas y angeladas en el cielo *

a Miguel Yáñez


Un casting imprudente de performances que allá arriba se juegan la sombra y algún sueño. Allá arriba, se entiende, es justo entre nosotros, en sólido escenario disoluto donde nada (im)posible sea el modo. 

Un guión con escenas que revelen la inmensa ingeniería de estar vivo. 

Bendita nuestra matrix, sus infinitas píldoras, su tiempo siempre cuántico a la espera del timbre de sirena que despierte a los extras del mal sueño, del pésimo viaje en vagones marchitos fugando hacia futuros mentirosos.

Escenarios por fin universales donde un mar sin orillas nos devuelva el sentido como supo también darnos vida, leyendas y amores de verano. Un cielo Truman Show tachonado de lunas Méliès que nos corten el ojo de la vaca sagrada como enseñó Buñuel. 

En medio de ese baile los malditos. Más lúcidos que nunca y despeinados. Sin sonrisa de anuncio, con hambre y agujeros en todos los bolsillos por donde sople el aire, el aliento de todo lo divino que auspicia una existencia sin subsidios. 

Y la luz, toda luz. La luz que somos. La inmensa proyección de todos los enigmas de esfinges antiquísimas ajenas al sabor de una respuesta. 

Todo eso dirigimos expectantes. Pilotamos a ciegas el vuelo de los días esperando quién sabe. Bandadas de promesas, arcángeles acaso disfrazados de nuevos superhéroes que destierren el miedo del infame planeta de los simios, este valle de lágrimas tan bien patrocinado. 

m.trigo

* Título afanado a los consejos para la escritura de J. Kerouac.