Interferencias



No puedes hacer que te amen. No funciona así. No importa cuánto o en qué manera absurda y desmedida ames. No es que no les sirva tu amor, por supuesto les sirve, a quién no le sirve saberse querido, querido por alguien, por quién sea, incluso por ti, sí. A él, a ella, les sirve tu amor, pero no lo necesitan. Ya tienen uno. Otro. O son tan felices que no saben dónde poner ese amor tuyo. 

Decir que no les gustas, es tonto. Decimos eso cuando somos chiquitos y el amor se parece a un caramelo que escupes si sabe mal. Después entiendes que el amor es otra cosa, algo más relacionado con los bisturís que con las flores. Entonces qué. Nada, qué va a ser.

Dice ese verso bestseller "la culpa es de uno cuando no enamora". Y sí. Porque en ese instante pareciera que no somos suficiente algo. Suficiente qué no se sabe. Dependerá del amado. Otra parte del problema. No decides de quién te enamoras, cuándo o cómo.  Sucede porque pasa, no te piden permiso, ni consultan tu agenda ni nada. Los grandes guionistas de tu vida te tiran encima el argumento y chau. 

"Bienvenidos a una nueva comedia sobre volver a enamorarse". Los mataría a todos los guionistas, a qué escuela de mierda van, cuándo ha sido cómico enamorarse, por favor, si desde que empiezas a sospechar que te enamoras pierdes todo: la memoria, el tiempo, el humor, el hambre, la dignidad. Qué tiene eso de cómico, putaquelosparió. Las comedias románticas sirven para vender palomitas en los cines, no alivianan la existencia. Después hay quien se pasa la vida buscando ficciones parecidas y termina cortándose las venas en su cumpleaños porque alguien no le contesta los wasups. Otro gran invento que vino a trastornarnos para siempre. Con lo bien que vivíamos cuando había que encarar al personal. Una vez. Una vez y alcanzaba para todo, para entender si era amor o calentura, si había posibilidades o te estaban fumigando. Una mirada a los ojitos del objeto de deseo y se disipaba toda duda. Y no esto. Un sinvivir con el puto tamagochi de la mano, todo el día pensando estupideces que escribir para hacerlo reír, parecer inteligente o no sé qué carajo. Cómo si alguna vez alguien fuera a enamorarse con tu prosa.

Tan mal hecho el amor que ya ni manuales se le editan. Ahora directamente escriben sobre cómo desapegarte, es decir, ama, sí, pero sin mucho interés. Te lo advierten de entrada. La psicología puede ser barata pero no es tonta. Se cansaron de atender rupturas los psicólogos y como la experiencia ajena no sirve de escarmiento...  ¿Qué te van a decir? "Manda mudar tu corazón a un tupper, el tupper a un frezzer , el frezzer a un búnker antibombas, bajo tierra y si sobrevives quizá tienes alguien haciéndote la cena al volver a casa". 

No se animan. 

m.trigo