Quignard

"En lo que respecta a los hombres, son más perversas las virtudes que los vicios consumados.  Ni la razón, ni la bondad, ni la justicia, ni el amor, ni la piedad, ni la generosidad son fuentes de pensamiento tan dignas como podrían parecer. Nadie es bueno voluntariamente. El espíritu es siempre más grosero que el cuerpo en sus funciones más humildes. Se cierne sobre nosotros una somnolencia infernal. (...) A causa de este fondo podrido y de la noche original que nos envuelve, nuestra naturaleza es siempre doble. Cubierto por el velo de los sentidos, el hombre no percibe más que la sombra de su verdadero deseo, y se lanza hacia esa parte oscura e inconsciente que el sol o las llamas dejan detrás de las cosas y los cuerpos". 

"Todo es único y todo es dos. (...) Pero quien muere es cada uno. Nunca se desmorona la misma felicidad cuando un hombre y una mujer se separan, aunque sea siempre un abrazo eternamente parecido el que una a un hombre y a una mujer cuando se aman. Nunca cae la misma lágrima, aunque sea siempre el mismo abandono el que cause el mismo sufrimiento. Nunca un hombre cualquiera muere, aunque sea desde siempre una única muerte la que nos hace dejar de respirar y nos priva de la visión de la luz". 

"La belleza es la llama de una vela en medio de la tristeza, del dinero, del desprecio, de la soledad, de la noche. 
El aliento de un niño la curva; un soplo la amenaza; el viento la extingue definitivamente". 

Pascal Quignard.

Georges de la Tour, ed. Pre -Textos, Valencia, 2005.