Luz tan propia




A Tito Martín. 



Porque ya estos momentos / suman días y vidas / que entretienen / pero no justifican / la miseria / ni tantísima infamia. / Porque decimos / bueno / prosigamos / llenemos de sentido / el cántaro en la fuente / aunque vaya a romperse / contra la misma piedra / el puto alma. / Porque cada esperanza / trasviste el imposible / a su manera / y la nuestra está loca / zapatea escenarios / deshace las valijas / prende fuego / y se empeña en llorar / como si hiciera bien / o falta / o le pagaran. 

Porque hace largo rato / el deshielo era nuestro / y el apellido intacto / del amor / nos rondaba los huesos / y la sombra / nos convertía en padres / o en parteras / de un deseo absoluto / renovado / imposible e indómito / como todo castigo / gestionado / por el mal  cuando empeña / nuestro bien. 

Porque no se me ocurre / otra manera / de aliñar cicatrices / más que el santo remedio / de recortar los mapas del imperio / para tenerte a mano / que no es cerca / o ahora / quiero decir / adentro. / Luz tan propia / y secreta / como el latido firme / del corazón que ignoro / aunque me habite. 

Porque un hombre que entiende / la letra diminuta / de todos los contratos / sabrá que este cariño / este trabajo / las furias con sus ruidos / tan de lluvia / no son mala costumbre / que pueda abandonar / corregir / o negarse / como a otro dios de paso. / Sabrá también hacer / trinchera en su prudencia / sembrar silencio fértil / y ensuciarse las manos / como por vez primera / cuando silben las balas / como versos / y el mundo desdibuje / mientras solo. 



m.trigo