#marcaespaña




España es una madre
que ya no tiene nada
que enseñarnos.
Tiene por cicatriz un rostro antiguo
llenísimo de ojos
y una boca muy sucia,
así como de lobo,
de oráculo jodido de antemano.
Usa combinación
bajo capas y capas
de apariencia y perfume
y oculta cuchillito,
navaja plateada, metralleta,
bajo visón de herencia apolillada.
Levanta la patita en cada esquina
marcando territorio,
celosa de los unos y las otras,
beata consentida y capicúa
que ignora lo extranjero por profano
y presume de todo cuanto nunca.

Acodada en la barra de los bares,
sorbiendo caracoles,
chupándose los dedos,
lamiéndose la herida lapidaria,
invita a los que pasan
a una ronda tras otra
de orujo carcelario
y brinda extravagancias
como si la mismísima
Inquisición de turno
escuchara sus gracias
tan buenas para nada.

España es una momia
intransigente y ciega
que bendice a lo lejos
bancarrotas, deshielos y batallas.
La tradición consagra su leyenda
de infancia prolongada
y rebota en tabiques
de paja en ojo ajeno,
donde churras, merinas e hijosbobos
gobiernan los cuarteles, las fronteras
y no pagan la luz
ni saben lo que quieren,
lo que dicen.

Se aferra a la costumbre del refajo
y se malmete mano sin pericia
en viejos soportales donde llueve,
por supuesto, otra vez,
sobre mojado.

España es una madre deprimida,
exigente, mortal,
que te pega de hostias por las dudas,
porque es día de fiesta,
porque puede.


m.trigo